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El camino de Teresianas cumple 100 años. Diario de Noticias

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Celebrar 100 años de vida no es algo que suceda todos los días. En eso precisamente está inmerso el Colegio Santa Teresa de Jesús de Pamplona. Desde su fundación en 1918 ha sido testigo de infinidad de episodios que han tenido lugar a su alrededor. En este tiempo el colegio ha tenido tres sedes diferentes, la primera en el Convento de La Merced de manera provisional, la segunda en el palacio de Ezpeleta en la calle Mayor y, por último, en la actual de Ermitagaña. Ayer sábado el colegio de Teresianas volvió al palacio de la calle Mayor, su casa durante más de 80 años, para cerrar con una “foto de familia” el ciclo de su primera década.

Hoy el colegio tiene más de 900 alumnos y alumnas, y abarca desde la Educación Infantil hasta Bachillerato. Lejos de sentir vértigo por este primer centenario, la directora Marta Borja López y la hermana teresiana y exdirectora del centro Teresa Pascual Ibáñez, Teresita, miran más allá. “Cuando acabemos la celebración habrá que preparar el siguiente centenario, pero eso ya les tocará a otros”, expresaron las dos con la mirada fija en el futuro del colegio.

Aunque la Compañía de Santa Teresa llegó a Pamplona en el año 1912, fue en 1918 cuando firmó las escrituras de compra del Palacio de Ezpeleta. Antes, el pequeño colegio de la Merced fue, de manera provisional, el que acogió a una veintena de jóvenes internas que se preparaban en la escuela de Magisterio.

El palacio, que en un primer momento sólo acogió al alumnado femenino, fue la sede de la congregación en Navarra hasta el último tramo del siglo. Este edificio, uno de los más emblemáticos de Pamplona, fue el que unió las vidas de dos de las directoras que ha tenido el colegio teresiano. Cuando Marta Borja, exalumna del colegio de Zaragoza, llegó a Pamplona en 1993 para dar clase, Teresita Pascual era la directora del colegio. Con la apertura del nuevo centro de Ermitagaña, en 1974, el palacio siguió albergando los cursos de Bachillerato. “Era un ambiente muy familiar. Había pocos cursos y éramos como una familia”, recordó Pascual, a lo que Borja añadió que “ahora, en el nuevo colegio, intentamos que este espíritu se mantenga”.

TRASLADO A ERMITAGAÑA . Con el paso de los años, en el viejo palacio entre las calles Mayor y San Francisco, fue aumentando el número del alumnado y la sede de las teresianas pasó al terreno que la congregación compró en 1958 en el barrio de Ermitagaña. “Necesitábamos más espacio y más dotaciones deportivas”, explicó Pascual que fue la directora durante el cambio de instalaciones.

Pascual y Borja recordaron con orgullo algunos de los hitos que ha logrado el colegio en estas nuevas instalaciones, como el Premio Navarro a la Excelencia en 2013. “Fue una apuesta que empezó en 2003, con Teresita como directora”, reconoció Marta Borja. Otro de los logros del colegio en este tiempo es, para ambas, la gran unión entre el centro, alumnos y familias. “Cada año hacemos reuniones de exalumnos que terminaron hace quince y veinticinco años”, afirmó Borja.

En estos años el perfil de las y los alumnos de Teresianas ha cambiado. Consecuencia de ser un centro concertado, la mayor parte del alumnado que se forma en él es de las proximidades. Pese al cambio, Pascual y Borja comparten que en estos cien años el nivel del alumnado siempre ha sido alto. “Los educadores, también el personal administrativo, son el mayor valor que tenemos”, resaltaron.

Desde 2011 el Colegio Santa Teresa de Jesús es propiedad de la Fundación Escuela Teresiana y uno de los 22 centros educativos teresianos que existen en todo el país. A través de la fundación de la congregación está inmerso en proyectos de cooperación en Sudamérica y otros, como De la frontera al corazón, que realizaron dos profesores de Madrid en favor de la acogida de inmigrantes en Europa.

CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO. Desde el pasado jueves Teresianas está celebrando su centenario por todo lo alto. Bajo el lema 100 años acompañando el camino, inauguraron los actos de conmemoración ese día con la lectura de un pregón y una foto de todo el colegio que formó un gran número 100 con pañuelos conmemorativos en el patio. Durante el fin de semana realizaron también varias eucaristías, junto con las 16 monjas teresianas que hoy residen en el colegio.

Los actos de celebración continuaron el lunes con un día festivo, coincidiendo con el día de Santa Teresa. Alumnos y alumnas disfrutaron de hinchables, juegos, torneos de fútbol o disfraces durante toda una mañana en la que no hubo clases.

El acto central de la celebración tuvo lugar ayer sábado cuando todo el colegio de Teresianas volvió a la que fue su sede y estandarte durante más de 80 años, el palacio de Ezpeleta, para realizarse una “foto de familia” que cerró el círculo de este primer centenario.

Para Pascual y Borja, dos de las muchas directoras que ha tenido el centro, no es ni mucho menos, un punto y final. Ahora se trata de mirar hacia delante y trabajar en los siguientes cien años, que empiezan hoy. “Pero eso será tarea de otros”, dicen ambas.

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